Tuesday, July 31, 2012

Ojeriza

En términos generales, me parece que lo que existe hacia Laura Chinchilla Miranda, más que criticidad, es animadversión, ojeriza. Al estar movida sustancialmente por instintos primarios, la animadversión no conduce a la crítica inteligente, sino al choteo, a la mofa, al irrespeto, a la idiotez.

Porque para hablar y criticar hay que ser responsable y esa responsabilidad implica, primero, el ejemplo de la vida propia (la paja en el ojo ajeno), y segundo, inteligencia. Las consignas de tarima como "¡Renuncie ya!", "¡Que se vayan todos!", "¡Corruptos todos!"; las idioteces como "Póngase a bretiar" [sic], los irrespetos como "zorra", "vieja pedorra", o publicar una foto de una calle con un hueco y acompañarla de un "Gracias a todos lo que votaron por doña Laura", más que del Gobierno o de la Presidenta, hablan de quienes las profieren.

Es comportamiento grupal. Y en grupo los individuos se envalentonan y se desinhiben, como en los estadios. La gradería de sol no solo tomó la Asamblea Legislativa, parece que también lo hizo con las redes sociales.

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