Me desconciertan un poco las personas que se autodenominan "pensadoras críticas" -cosa común en las redes sociales-, sobre la base exclusiva de que asumen una posición determinada, llamémosla "p", frente a la realidad política.
No advierten -y sus discursos las delatan- de que tan acrítico se puede ser desde "p" como desde "q", aunque "p" y "q" sean antagónicas. Entonces, llegan a ser tan "críticas" e "irreverentes" con respecto a "q", como complacientes y amaestradas con respecto a "p".
Y tal vez este sea el peor tipo de dogmatismo, porque es el dogmatismo que se ignora y que conduce a exhibir la estupidez con orgullo, a creerse adecuado y superdiscreto, y a ser incapaz de salirse de uno mismo porque ese referente propio se vuelve absoluto.
Es la enfermedad de narcisismo que vivimos hoy. Ya Ortega y Gasset nos la había adelantado en su ensayo "El hombre-masa".
VQV - 8/12/2012
No comments:
Post a Comment